
Si estás pensando en plantar un árbol o un arbusto en tu jardín, este es el momento, el otoño. Aunque tradicionalmente asociamos la primavera con la jardinería, el otoño ofrece unas condiciones mucho más favorables para que las plantas desarrollen un buen sistema radicular y lleguen al próximo verano fuertes y bien preparadas.
El verano acaba de pasar y nuestros jardines nos han dejado claro qué plantas han sido capaces de soportar sus condiciones y cuáles no.
En buena parte de España, especialmente en las zonas del interior peninsular, el verano supone una auténtica prueba de resistencia. Las altas temperaturas, la baja humedad relativa y la rápida evaporación del agua del suelo obligan a las plantas a soportar unas condiciones especialmente exigentes.
Y es precisamente después de este periodo cuando podemos aprender una valiosa lección: la elección de la especie, su ubicación y la época de plantación son determinantes para conseguir un jardín sano y resistente.

La mejor época para plantar:
El otoño
La temperatura es perfecta, días no muy calurosos y noches frescas sin heladas.
Después del verano, por tanto, podemos encontrarnos con dos situaciones muy diferentes. Si hemos acertado con los riegos y hemos sabido elegir correctamente tanto la especie como su ubicación cuando la plantamos en primavera, a estas alturas tendremos árboles y arbustos bien arraigados, preparados para afrontar los próximos meses. También podremos seguir disfrutando durante todo el otoño de muchas de nuestras plantas de flor, que continuarán creciendo y floreciendo hasta la llegada de los primeros fríos del invierno.
Si, por el contrario, no hemos regado adecuadamente, hemos elegido una especie que no era la más apropiada para nuestro clima o nos hemos equivocado al buscarle una ubicación, el otoño nos ofrece una nueva oportunidad. Y es que esta estación es, en mi opinión, la mejor época del año para plantar árboles y arbustos.
¿Cuándo es mejor plantar?
Una de las preguntas más frecuentes cuando se quiere hacer un jardín es precisamente esta: ¿cuál es el mejor momento para plantar?
Hoy en día podemos plantar prácticamente durante todo el año. El cultivo en contenedor nos permite encontrar en los viveros plantas de diferentes tamaños, perfectamente enraizadas y preparadas para ser plantadas. Con una plantación correcta y un mantenimiento adecuado, especialmente en lo que se refiere al riego, las plantas no tienen por qué sufrir de manera importante el trasplante.
Pero que podamos plantar durante todo el año no significa que todas las épocas sean igual de favorables.
Si plantamos en verano, nos exponemos a una serie de riesgos. El más evidente es el riego. Un simple descuido puede tener consecuencias muy graves cuando las temperaturas son elevadas, especialmente en las zonas interiores de España. Una planta recién plantada todavía no ha extendido sus raíces por el terreno y depende en gran medida del agua que nosotros le proporcionemos.
También debemos tener en cuenta el traslado desde el vivero hasta su ubicación definitiva. Durante el transporte pueden producirse daños en ramas, hojas o troncos y, una vez plantada, la planta puede quedar expuesta a una insolación diferente de la que recibía en el vivero. Un cambio de orientación puede provocar quemaduras en hojas y troncos que hasta ese momento estaban protegidos.
En invierno la situación es diferente. Muchas plantas se encuentran en plena parada vegetativa y, en estas circunstancias, podemos realizar la plantación sin demasiados problemas. Sin embargo, no todas las especies responden de la misma manera. No sería aconsejable, por ejemplo, sacar directamente al exterior una planta que ha estado creciendo en un invernadero con calefacción, especialmente si después va a quedar expuesta a fuertes heladas.
Tampoco debemos olvidar las plantas recién llegadas de zonas más cálidas. En las regiones del interior, donde las temperaturas pueden descender considerablemente durante el invierno, el cambio brusco de condiciones puede resultar perjudicial.
¿Por qué plantamos tanto en primavera?
La mayoría de las personas suele pensar en la primavera como la época ideal para hacer nuevas plantaciones. Y tiene toda la lógica.
Llegan los días más largos, empezamos a disfrutar de nuevo del jardín y de la terraza, todo comienza a brotar y florecer y los viveros se llenan de plantas. Es el momento en que nos entran las ganas de poner nuestros espacios exteriores a punto y llenarlos de color.
La primavera es, además, una época magnífica para plantar muchas especies, especialmente las plantas de flor de temporada, que nos permitirán disfrutar del jardín durante buena parte de la primavera y del verano.
Sin embargo, cuando hablamos de árboles y arbustos, la primavera presenta un pequeño inconveniente: tienen muy poco tiempo para desarrollar sus raíces antes de enfrentarse al verano.
Una planta que acabamos de sacar de un contenedor necesita extender su sistema radicular por el nuevo terreno. Si la plantamos en primavera, tendrá que hacerlo en pocos meses y, antes de que haya podido establecerse completamente, llegará el calor del verano.
Por eso, durante los meses más calurosos tendremos que prestar a estos árboles y arbustos una atención especial, sobre todo con el riego. En muchos casos estaremos proporcionando a una planta recién plantada unas condiciones de humedad muy similares a las que necesitaría durante sus primeras semanas después del trasplante.
El otoño, la mejor época para plantar
El otoño es, curiosamente, la estación en la que menos pensamos en plantar. El verano ha terminado, los días empiezan a ser más cortos y nuestra atención se desplaza poco a poco hacia la preparación del jardín para el invierno.
Sin embargo, precisamente por estas fechas es cuando deberíamos empezar a pensar en plantar árboles y arbustos.
Las condiciones son excelentes. Los días ya no son excesivamente calurosos, las noches son más frescas y todavía no han llegado, en muchas zonas, las fuertes heladas del invierno. La planta deja atrás el estrés del verano y encuentra unas condiciones mucho más favorables para desarrollar su sistema radicular.
Y aquí está la gran ventaja del otoño.
Cuando plantamos en esta época, damos a las raíces varios meses para crecer y extenderse por el terreno antes de que llegue el próximo verano.
Durante el otoño, y dependiendo de la especie y de las condiciones climáticas, las plantas pueden dedicar una parte importante de su actividad al desarrollo de las raíces. Este crecimiento puede continuar durante parte del invierno y se verá reforzado nuevamente con la llegada de la primavera.
De esta manera, cuando llegue el siguiente verano, el árbol o arbusto tendrá un sistema radicular mucho más desarrollado que si lo hubiéramos plantado apenas unas semanas antes de que comenzaran los grandes calores.
Tendrá más capacidad para explorar el suelo, encontrar agua y nutrientes y afrontar mejor las condiciones de sequedad y altas temperaturas.
Por eso, cuando hablamos de plantar árboles y arbustos, el otoño no debería ser una estación olvidada.
Es cierto que en primavera el jardín resulta mucho más atractivo y que los viveros nos tientan con sus flores y sus colores. Pero si lo que queremos es conseguir plantas bien establecidas y preparadas para soportar nuestros veranos, el otoño nos ofrece una ventaja que no deberíamos desaprovechar.
Al fin y al cabo, plantar en otoño es plantar pensando en el próximo verano.
Y mientras nosotros empezamos a recoger el jardín y a guardar los muebles de exterior, bajo tierra nuestras plantas estarán haciendo un trabajo fundamental: desarrollar las raíces que les permitirán afrontar con mucha más fuerza el calor que volverá dentro de unos meses.
Artículo de Julio Peña Martínez
Director Gerente de Viveros Peña
Etiquetas: otoño, trabajos de otoño, jardinería, jardín en casa, paisajismo, diseño de jardines, Viveros Peña
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