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Cuidado con las heladas primaverales

02-04-2018

Las heladas primaverales son una espada de Damocles que se repite año a año sin tregua. Que se produzca un descenso de temperaturas por debajo de cero grados durante las noches de los meses de marzo, abril y mayo no es tan difícil. Los días de anticiclón con sol radiante durante el día y sin nubes, son los más propicios para sufrir heladas nocturnas.

Durante el invierno las plantas en las zonas de clima frío están en parada vegetativa, el movimiento de savia es muy lento y tienen un endurecimiento natural para poder soportar las bajas temperaturas de los meses más fríos del año. Cuando asoma la primavera las plantas lo saben por el aumento de las temperaturas y el incremento paulatino de las horas de luz, es entonces cuanto se dispara la orden de empezar un año más el proceso de crecimiento y floración, que comienza con el aumento de flujo de savia. A partir de este momento, la protección natural de las plantas contra el frío disminuye y se van haciendo día a día más vulnerables a las heladas y, por consiguiente, a sufrir los daños producidos por ellas. Las plantas han evolucionado para prever esta circunstancia, con lo cual una planta autóctona no será afectada desde el punto de vista vital por una helada primaveral, como mucho, se podrán quemar brotes tiernos y esto no supondrá mas que una poda natural sin mayor importancia. El problema lo podemos tener en especies no autóctonas, es decir, plantas de otros climas, incluidos climas más cálidos, algo que hoy en día supone un tanto por ciento muy grande de las especies y variedades utilizadas en jardinería, siendo éstas en las que tendremos que buscar remedios para el frío, que tendrán que comenzar desde el mismo momento de la plantación. Cuando seleccionamos en el vivero una planta, tenemos que tener decidido el lugar donde la vamos a plantar y la función que va a tener. Si es una planta de clima húmedo y poco sol, como los acer japoneses, el lugar en un jardín del interior de la península con altas temperatura en verano y fuerte insolación, será debajo de árboles más grandes que protejan del sol a nuestro acer o una orientación norte que evite las horas de fuerte insolación. Pues bien, cuando compramos una planta que corresponde a un clima más suave, como puede ser el mediterráneo y como por ejemplo un jazmín, habrá que buscar una orientación sur protegida del norte para disminuir la posibilidad de heladas. Una vez que hemos ubicado la planta seleccionada en el lugar correcto, no tendremos la plena seguridad de que no puedan sufrir daños por heladas, tendremos que estar un poco pendientes y si hay previsiones de bajas temperaturas, aplicar alguna de las técnicas de lucha contra heladas, como mantener hidratadas las plantas mediante riegos o utilizar un velo protector antiheladas. Es importante regar las plantas la tarde o el inicio de la noche en la cual se esperan heladas. El agua al congelarse encima de las plantas, produce un efecto iglú protegiendo las células vegetales y haciendo que la temperatura en estas sea mayor que la temperatura ambiente. Aparte de mantener hidratadas las hojas y las raíces, también se pueden utilizar elementos aislantes tanto para proteger las raíces, como la parte aérea. Las raíces de ciertas plantas muy sensibles a frío pueden protegerse con una capa de paja, que hace de aislante, y la parte aérea puede ser envuelta con velos antiheladas. Estos velos, que podemos comprar en viveros especializados como el nuestro, sustituyen a los plásticos y cañizos utilizados en el pasado, ya que tienen las propiedades de aislar, permitir el paso de la luz, ser transpirables y no concentran exceso de calor en días de sol.



Artículo de Julio Peña Martínez

Director Gerente de Viveros Peña


Etiquetas: heladas, jardín en casa, primavera, paisajismo, diseño de jardines, Viveros Peña


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